¿Cuál es el propósito de la educación?

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El propósito de la educación parece una pregunta sencilla, pero todos parecemos pasar por ella de puntillas. Asumimos unos paradigmas establecidos y nos contentamos con ir cambiando de ley en ley para ver si la cosa mejora.

En este extraño mundo en el que vivimos, “el mundo occidental ha sustituido la libertad, la diversión y la responsabilidad personal por la codicia, la competencia, la lucha solitaria, el color gris, las deudas y McDonald´s” (Tom Hodgkinson).

Teniendo en cuenta este punto de partido, el propósito del sistema educativo se convierte en un asunto espinoso porque,…¿a qué interés principal debe servir?

En el extraordinario libro “¿Qué piensas hacer con ese pato?”, Seth Godin nos propone una lista. Una lista de posibles objetivos de  la escuela de los que últimamente se viene hablando. Algunas son contradictorias, otras compatibles, otras inexploradas.

Aquí va la lista sobre el propósito de la escuela:

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Razones para leer

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Como muchas de las afirmaciones radicales que a veces hacemos sobre la vida y sobre nosotros mismos, hay gente que  piensa que no le gusta leer.  En efecto, resulta aburrido, tedioso, sobre todo a aquellas personas  que necesitan estimulación constante o actividad más física. Leer es una actividad intrínseca a la sociedad en la que vivimos. Necesitamos leer un montón de cosas durante el día para poder vivir. Pero la actividad de pararse a leer un libro durante un período de tiempo largo es una actividad que requiere una concentración y motivación especial.

¿Se puede adquirir el gusto por la lectura? Se puede. Y no sólo el gusto, sino que casi te diría que puedes hacer que se  vuelva  adictiva.

El que ya tiene adquirido el gusto por la lectura, posee una ventaja como estudiante, por el simple hecho de que nuestro sistema educativo está muy basado en la lectura y la escritura.

Para el que no, te propongo mis dos primeras recomendaciones básicas:

  • Encuentra un tema que te apasione y busca bibliografía: a veces las cosas que creemos que no nos gustan, nos gustarán más si las asociamos con cosas que nos apasionen. Yo, por ejemplo, devoro con mucha facilidad libros de hasta mil páginas sobre los temas que más me gustan.
  • Aprende técnicas de lectura rápida. Te permitirán que la lectura sea algo más fácil, con mayor comprensión y más rápida. Cuando la lectura se vuelve, así, más sencilla, le vamos cogiendo cada vez más gusto.

Además, lo interesante es que no tienes por qué leer solo  libros. El comic, que será el libro de texto del futuro, es un avanzado medio de comunicación que permite expresar cualquier cosa de forma sencilla y eficaz. Es un medio basado en palabras e imágenes y la combinación entre ellas. Desarrolla por igual la capacidad visual, de comprensión y de síntesis, así como la imaginación y la intuición.

¿Cuáles son las razones para leer más?

Te cito sólo algunas:

Estimulación mental

Estimular la mente es una de las claves para mantenerse joven, activo, vivo e inteligente. Leer resulta te proporciona todo esto. Te ofrece puntos de vista distintos. Te da opciones.  Estimula la imaginación.

Mejora la  memoria

La memoria se estimula sobre todo mediante técnicas creativas. Gracias a la imaginación y la fantasía. Leer te permite entrar en un mundo de constante visualización imaginativa, con lo cual contribuye directamente a mejorar la memoria y a prevenir futuras enfermedades realacionadas.

Te enseña a escribir

Al expandir nuestro lenguaje y familiarizarnos con la forma correcta de expresar las cosas, leer es el paso previo a escribir correctamente. Esta habilidad puede ser de gran utilidad en todos los aspectos de tu vida.

Te enseña a expresarte mejor en voz alta

No sólo mejora la escritura,  sino tu expresión verbal en voz alta, por las mismas razones antes apuntadas. Y esta habilidad también te va a ser de gran ayuda en todas las facetas de la vida.

Te hace sabio

Saber de algo es mejor que no saberlo. Saber cuanto más mejor sobre cualquier tema expande tus opciones en la vida y enriquece tu punto de vista sobre las cosas, sobre las personas y sobre ti mismo. El conocimiento es un tesoro del cual puedes echar mano cuando lo necesites. Una vez oí una frase de un alumno de universidad, al que no le gustaba leer,  que decía que “leer no da dinero”. Tal vez no directamente, pero te da muchas otras cosas que a medio plazo se transforman en dinero. En mi caso particular, leer me ha dado muchísimo dinero de diferentes formas.

Relajación

Hay que relajarse de vez en cuando. Un libro es una fuente de recreación y descaso como hay pocas. Y mucho más sana que la televisión.

Mejora tu concentración

A muchas personas les cuesta encontrar el gusto a lectura, porque les cuesta concentrarse. Pero precisamente leer ayuda a mejorar esta capacidad, ya que al poner atención a los textos estamos practicando la atención sostenida en una misma actividad, omitiendo otros estímulos que podrían distraernos. Encuentra tus mejores momentos y lugares del día para ponerlo en práctica y verás cómo no te cuesta tanto.

Te enseña a pensar

Leer es una de las herramientas que contribuye a tener un pensamiento crítico, maduro y formado. ¿Por qué? Sencillamente porque el hecho de leer sobre diferentes enfoques y puntos de vista, enriquece el tuyo propio y te ayuda a ser más crítico y analítico, en vez de aceptar lo primero que te digan sin pensar. Nos hace resistentes a la manipulación. Y de nuevo te digo que esta habilidad también te será útil en todas las facetas de tu vida.

Expande la imaginación

Por las razones que ya hemos ido comentando, la lectura expande la imaginación. Y la imaginación, como hemos visto, es muy útil para algunas herramientas de estudio y te será muy útil en tu vida laboral, para resolver problemas, conflictos, etc,….

Te permite conocerte

La lectura es una fuente de conocimiento de uno mismo. No la única, por supuesto, pero quizá sí la más íntima. Si eres aficionado a leer buenos libros de formación, de autoayuda o ciertas novelas, sabrás de qué te estoy hablando. Leer te permite crecer. Te permite conocerte, conocer el mundo y conocer a los demás.

¿El esfuerzo es un mito?

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La suerte existe, así es. En estos tiempos confusos que vivimos, los medios de comunicación potencian cada vez más la idea de que estar en el momento y lugar adecuados o nacer con unas características determinadas son la diferencia entre ganar o perder, independientemente de  que se esfuercen más o menos. Parece que hay unos pocos elegidos a los que la vida les ha tocado con una varita mágica, mientras los demás vivimos una vida monótona inmersos en una rabia silenciosa por no poder ser estrellas de rock, concursantes de Gran Hermano o políticos y banqueros corruptos.

Parece que es fácil confiar en la suerte. Pero aquí hay dos problemas distintos.

El primer  problema es que vivimos en una Matrix diseñada por los medios de comunicación que sólo nos muestra un distorsionado reflejo de la realidad. Y no lo que hay detrás. Creemos que el éxito no requiere esfuerzo porque sólo vemos el resultado final de un proceso que en absoluto ha sido fácil. Es como esos gurús de la autoayuda que te prometen la felicidad y la riqueza instantáneas omitiendo el, en ocasiones, largo y arduo proceso que requieren. Parece que siempre necesitemos pastillas para soñar, pero no herramientas para construir.

El otro problema es que, efectivamente, la suerte existe. Y a algunos les toca. ¿Por qué no? La vida es una mezcla de muchas cosas y a veces la suerte y el azar están ahí. A algunos les toca. Cosas buenas y malas, por supuesto. Pero la reflexión interesante que podríamos hacer es, que aunque la suerte exista, ¿es algo que yo elijo? Lo bueno y lo malo que trae la suerte no se elige. El esfuerzo sí.

Ésa es la clave. El esfuerzo se elige. La suerte no.

¿Nos garantiza el esfuerzo el éxito? Te aseguro que no, pero la falta de esfuerzo tampoco. Y la suerte tampoco. Lo que es seguro que el esfuerzo bien enfocado puede predisponer la suerte a tu favor. Lo contrario no. No puedes estar esperando a que “te toque”, porque son muy pocos los elegidos por el azar.

Cada vez que pienses que lo que te pasa en la vida en fruto de la suerte, piensa en la cantidad de tiempo que “tiras” al día en hábitos muy arraigados en nuestra sociedad moderna, pero poco saludables. Y cuando digo poco saludables lo digo sobre todo a nivel mental y emocional, provocando que seamos cada vez menos resistentes a la frustración:

  • Ver la TV.
  • Vivir frente a una pantalla: Internet, smartphone, tablet.
  • Comer demasiado.
  • Pasar 9 horas al día en redes sociales y whatsapp
  • Reuniones y conversaciones estériles.
  • …………

Piensa en ello cada vez que te veas tentado de creer demasiado en la suerte.


 


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PERSONAS DIFÍCILES

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A veces tenemos que convivir con personas que mantienen una serie de actitudes y pensamientos irracionales muy persistentes. Son las personas difíciles. Vamos  a ver cómo podemos marcar límites con estas personas sin alterarnos más de lo necesario.

Primero vamos a ver algunos tipos de personas difíciles que seguro que provocan problemas de convivencia o de comunicación:

Los irascibles. Son los que expresan su ira continuamente. Se quejan constantemente e interpretan cualquier conducta de forma negativa. Les cuesta considerar y respetar otros puntos de vista. Están siempre a la defensiva como si les atacasen constantemente.

Los pasivos agresivos.  Tienen una actitud hostil, pero encubierta. Adoptan actitudes perjudiciales para los demás, como hacer mal las cosas adrede, olvidar cosas, etc,…pero haciendo como que no se han dado cuenta. Les molestan muchas cosas, pero se callan. No se atreven a decir que no. La consecuencia es que van acumulando resentimiento hacia los demás.

Los que maltratan. Aunque no te lo creas, hay personas que no tienen empatía y que incluso disfrutan haciendo daño. Son difíciles de reconocer porque suelen aparentar lo contrario. Pero son muy persuasivas a la hora de poner en contra a los demás unos con otros. Muchos casos de acoso moral o maltrato familiar son provocados por estas personas.

El tramposo. Es el que, en vez de ser asertivo o negociar, quiere lograr sus objetivos sin respetar  a los demás. Haciendo trampas. Ejemplo: el que hace valer como suyos logros de los demás o miente para conseguir algo. Piensan que el fin justifica los medios.

El critico. Están pendientes de cualquier fallo que puedan encontrar en los demás para resaltarlo. En muchos casos, les cuesta ver sus propios fallos, que suelen grandes, por cierto. Tienden a hacer críticas destructivas.

Los comodones o “jetas”. Son personas con baja tolerancia a la frustración. Hacen lo que les apetece sin tener en cuenta  a los demás. Carecen de la habilidad de ver las cosas desde una perspectiva más amplia, que les llevaría a darse cuenta de que su liberta termina donde empieza las de los otros. Ejemplos: el que comparte piso pero piensa que es el único que no tiene que hacer las tareas de casa.

La víctima. Su distorsión de la realidad les lleva a culpar a otros de todos sus problemas. Suelen ser infelices y autodestructivos. A veces se quejan de que han renunciado a muchas cosas por los demás. Otras que los demás les maltratan o abusan de ellos. A veces usan el victimismo como estrategia para conseguir sus fines.

Los trastornos de personalidad. Los casos más graves de conducta irracional serían los trastornos de personalidad, que son psicopatologías que provocan una serie de conductas que suelen ser problemáticas. Algunos ejemplos son el trastorno obsesivo-compulsivo, que lleva a la persona a ser rígido, perfeccionista y muy exigente con los demás. El dependiente, en el que la persona no se siente capaz de dirigir su propia vida, sino que tiene que depender de otros para tomar decisiones  y para cimentar su autovalía. El narcisista, con una autoimagen grandiosa, que necesita que lo admiren, arrogante, soberbio, etc,…

¿Podemos aprender a defendernos de estas personas tóxicas? Claro que sí, y así te lo desvelaré en próximos artículos. Lo interesante ahora es que trates de analizar, entre las personas con las que te relaciones, cuáles de estos tipos te encuentras y cómo te afectan.


 

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Los 21 hábitos del estudiante efectivo

 

grupo_serves_tecnicas¿Quieres saber cuáles son los principales hábitos que todo buen estudiante debería poner en práctica? En el siguiente video explicativo te los adelantamos. Lo bueno de adentrarse en estos hábitos, tanto si eres estudiante de bachillerato, como de universidad, oposiciones u otros, es que te van servir para muchos otros ámbitos de tu vida. Algunos de ellos puedes aplicarlos no sólo al estudio, sino al ámbito laboral y personal.

  • Aprovechas tus estilos de aprendizaje.
  • Potenciar la comprensión lectora.
  • Subrayar como un experto.
  • Elaborar mapas conceptuales.
  • Elaborar mapas mentales.
  • Resumir con método.
  • Diseñar objetivos y metas a largo, medio y corto plazo.
  • Planificar tu tiempo.
  • Diseñar tu agenda y listas de tareas.
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  • Leer.
  • Leer más rápido.
  • Alimentar tu creatividad.
  • Alimenta tu memoria.
  • Alimentar bien tu cuerpo.
  • Potenciar tu atención y concentración.
  • Tomar apuntes con método.
  • Recuperar o potenciar tu autoestima.
  • “Redecorar” tus creencias.
  • Descubrir qué te motiva.
  • Controlar el stress.
  • Escribir.

LOS 21 hábitos del estudaintes efectivo

La importancia de tener un método

A menudo se suele hablar sobre la importancia de establecer claramente nuestros objetivos y metas a la hora de realizar nuestros proyectos o sueños. Incluso las investigación psicológica ha demostrado la efectividad que tienen a la hora de motivarnos para continuar con cualquier cosa que nos propongamos.

Una vez establecidos estos objetivos, es igualmente importante tener un método. Un método para acometer aquello que nos hemos propuesto. El binomio objetivos + método tiene una potencia incalculable.

Podemos tener un método para casi cualquier cosa que nos propongamos: para gestionar mi tiempo, para estudiar, para conseguir más clientes, para atender a los clientes, para relacionarme mejor, etc,…..

Los beneficios básicos de tenerlos son:

– la tarea de vuelve mucho más sencilla.

– gasto menos tiempo.

– rindo más y mejor.

– gasto mucha menos energía.

En los dos videos que te presento a continuación intento demostrarte la importancia de tener un método mediante dos sencillos ejercicios que requerírán de método para resolverlos. Te sorprenderá:

 

Hábito nº 12: LEE MÁS RÁPIDO

 – extracto del libro LOS 21 HÁBITOS DEL ESTUDIANTE EFECTIVO –

Parece lógico pensar, y así se nos ha transmitido muchas veces en el sistema educativo tradicional, que para una buena comprensión, tengo que leer “lenta y cuidadosamente”. Si, por contra, incremento mi velocidad, mi comprensión seguro que se resiente.

Las investigaciones han demostrado justo lo contrario. Cuanto más rápido se lee, mayor es la comprensión.

Realmente nuestro cerebro está preparado para leer más cómodamente a velocidades que rondan las 500 palabras por minuto. El cerebro se desenvuelve mejor con información organizada en grandes grupos con significado, que con pequeños trocitos de información. La razón es que nuestra mente es mucho más potente de lo que nos han enseñado a utilizarla. En entradas futuras ahondaré en las causas de por qué ha sucedido todo esto.

Los principales errores a la hora de leer son:

  • La velocidad inadecuada, de la que ya hemos hablado.
  • La regresión: que consiste en volver atrás, porque no hemos entendido algo o porque hemos perdido el hilo. Esto intentaremos evitarlo a partir de ahora. Es mejor seguir hasta el final y volver a retomar la lectura desde el principio.
  • Vocalización: leer con los labios. consiste en repetir de viva vz lo que leo. El problema de esto es evidente: no puedo leer a más velocidad de la que hablo.
  • Subvocalización: Que es parecido a la vocalización, pero a nivel mental. Hay como una especie de narrador interno que me repite lo que leo. Es como si tuviéramos la necesidad de convertir en sonidos mentalmente lo que vemos escrito. Cuando esto no es necesario. Duplicamos el trabajo y esto frena nuestra velocidad.
  • Falta de vocabulario: es otro de lo frenos en la lectura. En el bloque de ejercicios encontrarás algunos trucos para aumentar con facilidad tu nivel de vocabulario.
  • Falta de motivación: cuando no tenemos un propósito definido, es más difícil encontrarle un sentido a lo que hacemos. Saber por qué leo o que directamente me guste el tema en cuestión, influye en la velocidad y la comprensión.

Antes de explicar herramientas concretas para mejorar la lectura, tenemos que ver cuáles tienen que ser las condiciones óptimas externas e internas para aprovechar al máximo nuestra capacidad de lectura y estudio:

  • La mejor luz es siempre la natural. Por eso, estaremos cerca de una ventana siempre que podamos.
  • Cuando usemos luz artificial, ésta deberá ser suficientemente intensa para iluminar el material y no tan brillante como para contrastar demasiado con el resto de la habitación.
  • Los materiales deberán estar al alcance y convenientemente dispuesto. Esto permite que no nos distraigamos y sirve también de estímulo psicológico.
  • La silla deberá ser ni muy dura ni muy blanda, con el respaldo recto. Su altura deberá permitir que formemos cómodamente un ángulo de 90º con las piernas.
  • La distancia al material de lectura respecto de nuestros ojos deberá ser de unos 50 cm. La distancia favorece la lectura y disminuye el esfuerzo y el cansancio.
  • Ambos pies estarán pegados al suelo y la espalda recta, tratando de estirar suavemente la musculatura. Tenemos que decirle a nuestro cerebro a través de nuestro cuerpo, que estamos activos y preparados.

Sentarse en la postura correcta, nos proporciona esta serie de mecanismos:

  • El cerebro recibe el máximo flujo de aire y sangre. Es decir, está preparado para actuar al máximo de rendimiento.
  • El cerebro alcanza su máximo poder, debido a que la energía eléctrica fluye adecuadamente hacia arriba.
  • Mi cuerpo le dice al cerebro lo que tiene que hacer. Si estoy erguido y alerta, mi cerebro también lo está. En cambio, si mi cuerpo está inclinado hacia atrás, hacia adelante o en cualquier otra postura no activa, le estoy diciendo a mi cerebro que es hora de descansar. Está demostrado que igual que el estado de ánimo influye en el lenguaje corporal, sucede también a la inversa: el lenguaje corporal influye en el estado de ánimo.

Los ojos pueden usar correctamente tanto la visión central como la periférica.

Trataremos además de crear asociaciones positivas en nuestro lugar de estudio, ya que vamos a pasar allí mucho tiempo. El mínimo de estímulos visuales, combinado con asociaciones visuales y olfativas positivas favorecerán el estudio.

Es importante saber también cuál es el momento del día en que mejor rendimos y en qué momento de la fase de estudio rendimos mejor (esto lo podemos saber con un sencillo ejercicio que explicaremos otro día). Evitaremos las interrupciones externas y las internas, tales como pensamientos, preocupaciones, divagaciones,…..

Teniendo estas cosas en cuenta, ya estamos listos para sacar mayor partido al estudio o a la lectura.

¿Qué técnicas podemos emplear para aumentar la velocidad?

Una de las cosas que tienen en común las técnicas es la necesidad de usar una “guía” para los ojos en el momento de la lectura. Al igual que cuando un niño comienza a leer usa el dedo para mantener el foco y reforzar la concentración, el uso de guía cuando somos adultos tiene el mismo efecto. El uso de la guía evita que nuestro ojos vayan como locos dando saltos y centran el foco visual, con lo cual ahorramos energía, tiempo, y como consecuencia, aumenta nuestra concentración y comprensión.

¿Qué deberíamos usar como guía? Lo mejor es emplear un objeto largo y delgado, lápiz o bolígrafo, palillo chino o una aguja de coser. Lo sujetaremos por el extremo inferior lo más alejado posible de la punta para que nuestra mano no bloquee la lectura.

Aunque profundizar en este tema daría para un libro entero, en este capítulo te propongo dos técnicas que sin duda supondrán un antes y un después.

La primera de ellas es leer los renglones de un tirón con ayuda la guía. Basta con colocar debajo de cada renglón la guía y deslizarla suavemente a lo largo de él a medida que leemos. Lo ideal es empezar a tu propio ritmo y sin forzar. El cerebro te irá indicando donde deben detenerse los ojos cada vez. Esta técnica reduce la cantidad de trabajo que recae sobre el ojo, nos mantiene concentrados. Todo esto permite que progresivamente la velocidad aumente. De hecho, en apenas cinco minutos muchas personas, sin darse cuenta, duplican su velocidad de lectura. Adquirir este hábito con la consiguiente mejora puede llevarte menso de una hora.

Pasos:

  • Busca la guía adecuada. Con la que te sientas más cómodo: lápiz, bolígrafo, palillo chino, aguja de coser.
  • Haz un primer intento de 5 ó 10 minutos de lectura con guía. Puedes hacerlo sobre un periódico, revista, o sobre el capítulo de un libro.
  • Descansa un minuto y vuelvo a leer con guía lo mismo que has leído anteriormente. Notarás que el tiempo disminuye, también debido a que el texto ya te es familiar.
  • Vuelve a repetir este proceso de lectura y relectura con guía durante más o menos una hora.
  • Es interesante que tanto antes como después de hacer este ejercicio, midas tu velocidad de lectura para que veas las diferencias.

La segunda técnica que te propongo en leer con guía a salto intentando reducir el número de fijaciones. Apoyándonos de nuevo en la guía, haremos saltos con ellas en distintas partes de la línea, tratando que estos saltos sean cada vez más grandes. La consecuencia es que se va ampliando nuestro campo visual, es decir, la capacidad de ver más información en un solo golpe de vista, tanto por la izquierda como por la derecha.

Sigue los mismos pasos indicados para la primera técnica y la tendrás dominada en el mismo espacio de tiempo. Lo bueno de esta técnica es que con la práctica llega un momento que no te hace falta guía y son tus propios ojos los que se acostumbran a hacer cada vez menos saltos sin gastar energía ocular.

Otras estrategias de lectura rápida que puedes comenzar a práctica desde ya son, por ejemplo:

La exploración: buscar dentro de un texto sólo una información concreta. Puede ser un dato, una misma palabra o grupo de palabras que se repitan varias veces; un tipo de palabras que tienen que ver con un concepto (por ejemplo, buscar en una lista dada todas las tres palabras que más tengan que ver con “barco”); buscar un dato numérico en un listado de números.

La lectura panorámica o prelectura: hacer una lectura ligera buscando las ideas esenciales del texto. Esto nos acostumbra además a buscar la estructura de un texto y dónde suelen estar los datos primordiales.


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El arte de usar POWER POINT

El afamado autor Guy Kawasaki nos da una serie de recomendaciones en su libro “El arte de empezar” a la hora de usar el Power Point en nuestras presentaciones. YA seas  emprendedor, docente, conferenciante o alumno, creo que estos consejos te interesan.

La primera idea que deja clara es que lo que empezó siendo una simple herramienta ha acabado convirtiéndose en ocasiones en un fin en sí mismo. Hay que volver a la concepción de que el Power Point  es sólo un apoyo de lo que verdaderamente importa: tú y tu discurso.

Para ello:

  • USA UN FONDO OSCURO. Transmiten seriedad, sustancia. El fondo  blanco o claro transmite lo contrario, que eres un amateur, y cansa la vista.
  • AÑADE TU LOGOTIPO AL PATRÓN DE DIAPOSITIVA. Si tienes o representas una organización o marca, añádelo en todas las diapositivas.
  • USA FUENTES COMUNES, SANS SERIF. Una presentación no es un sitio para demostrar tu conocimiento sobre fuentes o diseño. Además, cuanto más comunes, más compatibles con todo tipo de ordenadores. Son más fáciles de leer. Arial nunca falla.
  • ANIMA TUS MOVIMIENTOS, NO TUS DIAPOSITIVAS. La estrella eres tú, no la pantalla. Transmite expresividad, emoción y entusiasmo con el cuerpo, no con el PowerPoint. La pauta que puedes seguir es bien simple: si piensas que algo “mola”, NO LO USES.
  • “CREA” VIÑETAS. Nunca caigas en la tentación de pensar que un Powero Point es un mini-manual para tu uso y abuso. Usa viñetas. Pequeñas tiras de texto que contienen ideas escuetas, a veces una sola palabra. Aquí si puedes usar animaciones para que vayan apareciendo de forma correlativa, y no todas de golpe.
  • USA UN ÚNICO NIVEL DE VIÑETAS. Lo contrario indica que estás tratando de hacer trampa de nuevo. Que tienes demasiado información y que no está clara. Para ello sigue la regla de 10/20/30. 10 diapositivas, 20 minutos de exposición y 30 puntos de fuente de texto. Con 30 puntos de fuente, es difícil que hagas varios niveles.
  • AÑADE GRÁFICOS Y DIAGRAMAS. Mejor incluso que una viñeta, es un gráfico o un diagrama. Puedes introducir los distintos elementos de los mismos también mediante clics.
  • HAZ DIAPOSITIVAS IMPRIMIBLES. Hay que tener cuidado con una cosa al añadir diagramas y gráficos. A veces, dichos elementos se superponen y cubren otros previos. Durante la presentación no pasa nada, pero sí al imprimirlas, así que asegúrate de que tus diapositivas sirvan también para ser impresas.

Para una presentación memorable, tendríamos que tener en cuenta muchísimos más elementos que tienen que ver con tu comunicación verbal y no verbal, pero te lo cuento en el próximo artículo.


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MOTIVACIÓN PARA ESTUDIANTES. ¿QUÉ ELEGIR?

Muchos van viviendo sus vidas sobre la marcha en vez de hacerlo sobre sus propias metas o intereses. El riesgo de esto es evidente: una creciente insatisfacción vital.

Parece cada vez más claro que la motivación intrínseca (hacer algo porque me gusta) es mucho más potente a largo plazo que  otros tipo de motivación. Cuando la persona encuentra aquello que le hace “fluir”, las horas vuelan.

Ken Robinson habla de esta sensación de fluir como “El Elemento”.  Aquel estado en el que sientes que el tiempo vuela, o que estás “fuera del tiempo”, y te sientes  totalmente entregado a lo que estás haciendo. Pero no te engañes. Este “elemento” no tiene por qué ser algo especialmente trascendental o algo relacionado por fuerza con la creatividad. Hay personas que han encontrado su elemento con la música, otros trabajando en un banco y otros, trabajando en las alcantarillas. Sí, como lo oyes, el último ejemplo no me lo he sacado de la manga. Es real.

Lo importante es que encuentres ese lugar al que perteneces. Lo trágico es vivir en un sitio que no te corresponde haciendo cosas que no te corresponden. Con lo cual podemos suponer que la vida del 80% de las personas es trágica, porque no aman lo que hacen.  Encuentra tu elemento. Mientras lo encuentras, vive como una persona que ya lo ha encontrado y pon pasión en lo haces. Vive, piensa y actúa como si ya hubieras logrado tus metas. Esa emoción actuará como ancla hacia ellas, haciendo que, sin darte cuenta, empieces a caminar. Compórtate como si lo que deseas ya hubiera sucedido.

Pensar en tu futuro valorando qué opciones son más “seguras” o qué carrera tiene “más salida” es un error vital del que más pronto o más tarde tomarás consciencia. Si puede ser pronto, mejor. El éxito viene de fluir con lo que se hace, no de estrategias absurdas que nada tienen que ver con la pasión. Si investigas sobre el secreto del éxito de múltiples personajes célebres, te llevarás la grata sorpresa de que todos comentarán cosas parecidas a las que estoy explicando: que el éxito les vino después de la “diversión”. Es decir, después de hacer lo que realmente amaban. ¿Qué prefieres, la “seguridad” o “el elemento”?

¿Cómo puedo empezar a descubrir mi “Elemento”? Algunos lo tienen  muy claro desde temprana edad. Han nacido con algo que ya “fluye” en ellos y lo persiguen. Me encuentro, en cambio, con muchos otros alumnos o clientes, que no tienen muy claro qué les gusta o en qué pueden ser buenos.

¿Qué preguntas puedo empezar a hacerme para descubrirlo? ¿Para descubrirme?

Te pido que ahora hagas un ejercicio de reflexión sincera. Piensa en tu situación actual. Lo que haces y cómo lo haces. Lo que estás siendo. ¿Tiene todo esto algún sentido para ti o notas que algo no encaja?

  • ¿Estás haciendo lo que quieres o lo que crees que tienes que hacer?
  • ¿Estás siguiendo las creencias o dictados de otros?

Si alguna de estas preguntas te ha descolocado, puedes desarrollar la respuesta y profundizar sobre ellas lo que necesites.

El siguiente ejercicio de reflexión se basa en estas preguntas:

  • ¿Cuál es tu deseo más profundo?
  • ¿Cuál es tu yo ideal? ¿Cómo te ves en versión mejorada pero sin perder  tu esencia?

Otro interesante ejercicio que puedes hacer es pensar cómo te gustaría verte dentro de 10 años en lo referente a las siguientes áreas:

  • Estudios/ Trabajo
  • Relaciones amorosas
  • Amistades
  • Familia
  • Salud
  • Felicidad

Esto nos dará una idea de las metas que tenemos que alcanzar y los objetivos que tenemos que diseñar para conseguirlas.

Web de apoyo para consultar tu futuro académico:

http://web.upcomillas.es/webcorporativo/orion/consultas.htm

 


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Las trampas del pensamiento

 

¿Has observado alguna vez que el pensamiento no para?

¿Has observado la cantidad de veces que puedes llegar a pensar el mismo

¿En qué piensas la mayor parte del día? ¿Te has parado a observar el diálogo que mantienes contigo mismo? Porque lo mantienes……Incluso a veces te hablas a ti mismo a gritos. ¿Te has percatado del VOLUMEN de tus

pensamiento?pensamientos?

Este diálogo interior, que no cesa, está siempre presente y lo tomamos como algo normal.

¿Es posible dejar de pensar?

Es posible pensar menos. Y es posible cambiar la dirección de los pensamientos. Es posible cambiar los pensamientos que nos torturan y hacen daño por otros más realistas que nos ayuden.

¿Cuáles son los principales pensamientos torturadores, automáticos y distorsionaos que solemos crear? Son los siguientes:

  1. Etiquetar: perdemos la idea de conjunto y nos centramos en un pequeño  dato del que sacamos una conclusión sobre la forma de ser:

Soy inútil – soy tonto  – soy un fracaso – siempre lo estropeo todo – qué vergüenza – soy un bocazas – nunca más……

Reflexiona un momento sobre las etiquetas que sueles ponerte:

………………………………………………………………………………………………………………………………………

2. Filtrar: filtramos la información fijándonos, por ejemplo, sólo en lo negativo.

Lástima que no vino fulano – lástima que no corre un poco de aire –

O negando lo positivo

No se puede estar refiriendo a mí – no me conoce – no me vio bien – seguro que quiere algo a cambio – no tiene importancia

¿Cuáles son tus filtros?

……………………………………………………………………………………………………………………………………

3. Lectura de pensamiento: estar siempre seguro de lo que está pensando el otro.

Seguro que le caigo mal – seguro que no volverá a llamar – ¿habré dicho algo malo? – se aburre

4. Error del adivino y catastrofismo: viven esperando que algo malo va a pasar o que lo bueno nunca va a llegar.

 Voy a terminar enfermo – nunca lo conseguiré – demasiado bueno para mí – mejor no ilusionarse – si algo malo puede pasar, pasará – seguro que este fin de semana llueve – ¿qué te apuestas  a que el día de la boda se estropea todo?

5. Generalización excesiva: se da cuando te etiquetas o etiquetas una situación de forma exagerada

Nunca voy a cambiar – todos son iguales – soy una mala madre – no merezco nada – la vida es horrible – la vida está llena de peligros y dificultades

6. Los “Deberías”: es uno de los principales autocastigos que nos inflingimos. Marca todo aquello que no hacemos o no alcanzamos, o pensamos que deberíamos hacer, lograr o ser.

Debería hacer dieta – debería ser menos tímido – debería esforzarme más – debo alcanzar la perfección – no debo cometer errores

Cuando los deberías los ponemos en los otros, pueden ser de esta forma:

Debería haberme llamado – debería tenerme más en cuenta – mi vida debería ser más fácil y cómoda – la gente me debe respeto  – debería acordarse – debería ser más puntual

¿Cuáles son los deberías que te autoinflinges o que pones en los demás?

…………………………………………………………………………………………………………………………………

El truco para cambiar estas distorsiones está en CUESTIONARLAS. Y luego cambiarlas por pautas de pensamiento más sanas y racionales, que no POSITIVOS.  Se trata de AFRONTAR, no de eludir.

Un primer truco: respecto a los DEBERÍAS, cambia los “debos” por “podría” o “prefiero”.

Te cuento más trucos en el próximo artículo.

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