En anteriores ocasiones hemos hablado del uso didáctico del lenguaje del comic. En algún otro artículo hemos puesto ejemplos de ensayos o libros de formación que se han fabricado en forma de comic, con resultados excelentes. El ejemplo más magistral  perpetrado en los últimos años en “Alice in Sunderland”,  de Bryan Talbot, obra de divulgación, ensayo e historia que no deberían perderse.

Recientemente, he vuelto a dar con dos ejemplos que usan la técnica de forma sobresaliente. Uno es un ensayo sobre el cine. El otro es un perfecto libro de historia en formato comic, “La guerra civil española”, de Paul Preston y José Pablo García.

El que nos ocupa, FILMISH, obra de Edward Ross, es una original ensayo que se sirve del lenguaje del comic para explicar algunas cuestiones técnicas y sobre todo, sociológicas, sobre el cine, su lenguaje primo hermano. La obra trata de reflejar a qué niveles opera el séptimo arte y señalar su importancia en la cultura de las últimas décadas.

En cada capítulo se nos presenta un tema concreto: el cuerpo, la arquitectura, el lenguaje, el tiempo, la tecnología y el poder y la ideología. En cada uno el autor va desgranando con ejemplos muy claros y lógicamente, gráficos, los entresijos de una industria que ya acumula bastante más de un siglo de existencia y que está presente en nuestro ADN cultural. Dichos ejemplos beben de lo más clásico hasta lo más moderno, por lo que acaba resultando un exposición equilibrada en cuanto a su contexto. Resultan especialmente brillantes y reveladores los capítulos dedicados a la voz y el lenguaje y el de los decorados y la arquitectura.

Pero la joya de la corona es, a mi parecer, el capítulo “El poder y la ideología”. Aquí es donde el autor se pone analítico y me atrevería a decir que incluso muy crítico con el medio y la sociedad que lo sustenta. No tiene empacho en presentarnos a Hollywood como una industria corrupta al servicio de la ideología que le viene impuesta desde arriba. A este respecto, nos desvela cómo los productores suelen pedir ayuda al Pentágono de forma habitual para reducir costes, en forma de helicópteros, armas, uniformes, jeeps,….A cambio, los productores sólo tienes que “aprobar” el guión del film para éste siga unas directrices específicas: sobre todo, la de presentar al ejército y a los intereses estadounidenses de forma totalmente benevolente. Películas muy famosas han tenido que modificar parte de su contenido para recibir estas ayudas. Otras, como Platoon, que muestran una visión crítica de la guerra y su país, jamás recibieron ninguna ayuda. La táctica parece funcionar, ya que películas como TOP GUN, en su día, provocaron un aumento del 500% de los alistamientos en las fuerzas aéreas.

A lo largo de este extraordinario capítulo, extiende la reflexión del cine como vehículo de adoctrinamiento a otros ámbitos: la raza, el papel de la mujer, la política, la violencia.

En resumen, un ensayo audaz y original que espero que sea el germen de futuras obras igual de interesantes. No se lo pierdan.

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