Resultado de imagen de atencion y concentracion

José Antonio Marina afirma que la función de la inteligencia no es conocer, sino alcanzar la felicidad y la dignidad. Por tanto, añadimos una finalidad humanista a todas las demás teorías. Según Marina, hay una inteligencia que se encarga de dirigir todas las capacidades humanas, y en ella reside nuestra grandeza y nuestra esperanza: la inteligencia ejecutiva.

Si la inteligencia desde el enfoque cognitivo nos permite conocer, y desde el enfoque emocional nos permite sentir, la inteligencia ejecutiva es la que aúna estos dos fines para ir un paso más allá: nos permite” hacer”, dirigir bien nuestra conducta, a través de la elección de metas, del correcto manejo de la información y de la regulación de las emociones.

No es suficiente conocer y procesar bien la información si no se es capaz de conocer y regular las propias emociones. Y tampoco es suficiente ser emocionalmente estable si no se disponen de estrategias para manejarse en el mundo.

“La inteligencia ejecutiva se encarga de hacer proyectos, tomar decisiones, utilizar los conocimientos, gestionar las emociones, mantener el esfuerzo, aplazar la recompensa, realizar metas a largo plazo. En ella tiene su origen la libertad humana.”

Son un conjunto de habilidades cognitivas que permiten la anticipación y el establecimiento de metas, la formación de planes y programas, el inicio de las actividades y operaciones mentales, la autorregulación de las tareas y la habilidad de llevarlas a cabo eficientemente.

Este conjunto de capacidades nos permiten, entre otras cosas:

  • Controla la impulsividad.
  • Evitar distraernos y mejorar la concentración.
  • Regular las emociones cuando cometemos un error y, en vez de hundirnos, cambiar de estrategia.
  • Maximizar los conocimientos de los que disponemos.
  • Reflexiona acerca del proceso de aprendizaje propio.
  • Inhibir la respuesta a un estímulo. Si por ejemplo, tengo que escribir un artículo en mi blog, puedo tener el impulso de conectarme a Internet para distraerme con cosas poco trascendentes. La capacidad de inhibir ese impulso sería tener una buena inteligencia ejecutiva.
  • Activar de la memoria de trabajo.
  • Planificar de proyectos.
  • Organizar los medios necesarios.
  • Controlar de la atención.
  • Autorregularme emocionalmente.
  • Iniciar la tarea y persistir en ella.
  • Gestionar bien del tiempo
  • Ser flexibles.

Uno de los puntos fundamentales es maximizar mi capacidad de atención y concentración.

La concentración es la capacidad de una persona de mantener fija su atención en un objeto en profundidad y durante largo tiempo.

Se puede decir que la concentración es una atención que implica a la vez una espera y una tensión en el individuo. Mientras que la atención puede ser tanto voluntaria como involuntaria, la concentración es siempre voluntaria.

La CONCENTRACIÓN es un requisito esencial para alcanzar buenos resultados en los estudios, y no sólo se alcanza con la voluntad, hay distintos factores que pueden favorecerla o perjudicarla, y son los que comenzaremos a desarrollar antes de abordar las técnicas de estudio propiamente dichas.

LA BASE DE LA CONCENTRACIÓN es la atención.

Hay distintos tipos de atención:

  • Selectiva: criba los datos, se queda con los pocos que le interesan y hace caso omiso de los demás. ¿En función de qué nos llaman la atención las cosas? Influyen tanto la intensidad, tamaño, contraste, movimiento, novedad y repetición del estímulo como factores internos como la personalidad, gustos, expectativas, etc,…
  • Focalizada: una vez he seleccionado, me centro en uno o varios estímulos.
  • Sostenida: cuando mantengo la focalizada durante bastante tiempo.
  • Dividida: cuando soy capaz de mantener la atención en dos cosas a la vez. Ejemplo: conducir y hablar a la vez. Esto es más posible cuando una de las tareas está automatizada.
  • Alternante: cuando voy alternando de un estímulo a otro o una tarea a otra de rápidamente. Ejemplo: escribo una línea y luego me paro 30 segundos a prestar atención a la pieza musical que está sonando.
  • Excluyente: cuando inhibo unos estímulos en favor de otros.

¿Por qué nos conseguimos mantener de forma sostenida la atención? ¿Por qué nos distraemos? Nuestra atención se desplaza por diversas causas.

Distractores externos:                      

  • Los ruidos.
  • Factores ambientales: baja iluminación, temperatura inadecuada, postura muy cómoda, etc.
  • Falta de un horario y planificación.
  • La inercia de la pasividad y la comodidad.
  • La excesiva dificultad de la materia.
  • La excesiva facilidad de la tarea.
  • La monotonía de lo que estás estudiando.

Distractores internos:

  • Los problemas y conflictos personales y familiares.
  • El nivel de stress y ansiedad.
  • La falta de interés o la falta de motivación.
  • Los asuntos por resolver.
  • La acumulación de tareas.
  • La fatiga física o psíquica.
  • La falta de  voluntad.

Primeros consejos:

  • Estudiar en pequeñas dosis, concediendo a cada tema, problema o contenido el tiempo correspondiente para su asimilación. Usa la técnica POMODORO.
  • No fuerces la máquina. La concentración necesita resetearse. Cuando empiecen a picarte los de ojos, o sientas cierto sopor… y sobre todo, fatiga mental, sabrás que es el momento de descansar un buen rato.
  • Cambiar de materia de estudio ayuda a prolongar por más tiempo la concentración.
  • Práctica el método de estudio activo.
  • Acepta no conseguir estar siempre concentrado a tope.
  • Diseña bien tus objetivos y metas.
  • Evita las actitudes negativas hacia las asignaturas. Siempre hay un motivo positivo.
  • Prueba a estudiar en distintos a ver qué tal…..
  • Adopta una postura enérgica y recta. Además, respirarás mejor, con lo cual te cargas de más energía.
  • Antes de ponerte a estudiar, “aparca” tus preocupaciones e ilusiones.
  • Aplica a lo que estudias la imaginación visual y, si te resulta fácil, la de los otros sentidos.
  • Técnica del “lápiz”: cuando te sorprendas distraído, haz un marca en un papel o en el libro con el lápiz.
  • Desvía o aplaza los pensamientos distractores para un momento determinado del día. Una buena manera de “quitártelos de encima” es escribirlos en un diario.

¿Hay ejercicios o actividades que me pueden ayudar a aumentar mi capacidad de concentración? La respuesta es un sí rotundo.

Te dejo un pequeño listado de cosas que puedes hacer en función del tipo de atención. Conviene desarrollar todos los tipos de atención, ya que todas son útiles en un momento dado.

EJERCICIOS DE ATENCIÓN.

Para desarrollar la Atención selectiva y focalizada:

  • Hacer sopas de letras.
  • Buscar diferencias.
  • Buscar personajes y objetos en un dibujo.
  • Juegos de construcciones.
  • Buscar personas con determinadas características en una zona transitada (p.e. todos los que lleven gafas oscuras y camisa azul)
  • Hacer rompecabezas y puzles.

Para desarrollar la atención sostenida:

  • Tachar todas las “e” que aparecen en un artículo.
  • Jugar al Tetris.
  • Ver películas, obras de teatro.
  • Colorear dibujos complejos.
  • Contar una historia inventada.
  • Jugar a las adivinanzas.
  • Jugar a las palabras encadenadas.
  • Decir en voz alta en abecedario al revés.

Para desarrollar la atención dividida:

  • Practicar algún deporte.
  • Hacer malabares.
  • Saludar con la mano derecha en un sentido y con la izquierda en el otro.
  • Escribir una palabra con las 2 manos a la vez.
  • Ver películas con subtítulos (así de paso, aprendes inglés).

 

Para otros tipos de atención, como la alternante, puedes colorear un dibujo en partes. Cada parte tiene asignado un número que equivale a un color.

Para la atención inhibitoria, jugar a la tabla de los “si”: cada vez que aparece un “si” hay que decir “no” en voz alta.

Recuerda también que la concentración está muy relacionada con hábitos que ya hemos visto, como tener claro hacia dónde me dirijo y por qué. Éste suele ser uno de los mayores motores de la atención. El practicar un estudio activo y tener claras mis motivaciones principales puede marcar toda la diferencia entre la desidia y la voluntad.

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