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Incertidumbre y otras taras

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La incertidumbre paraliza hasta extremos insoportables.  El miedo y la ansiedad a la idea de acometer nuevos proyectos, cambios de vida o salir de la zona de confort provoca que la mayoría de esos proyectos nunca vean la luz. El otro gran lastre es la pereza. Aunque la pereza a veces es una consecuencia del miedo, una “excusa”

El principal problema de la humanidad es la evitación experiencial. Tenemos millones de razones para hacer las tonterías que seguimos haciendo. También millones de razones para no hacer lo que en el fondo nos gustaría. Nuestro cerebro reptiliano se activa a tope para llenarnos de miedo y pereza. Surge el concepto de “resistencia”. Mientras lees esto, seguro que la resistencia te está hablando, cual Pepito Grillo, animándote a no destacar, a no moverte, a no transgredir ninguna regla propia o ajena, a sabotear tus proyectos y a evitar cualquier riesgo.

Conocer que existen estas resistencias y que están tratando de hacerte daño, ayuda a empezar a ignorarlas.

¿Qué deberíamos hacer para romper la resistencia? Lo primero interiorizar la respuesta a esta pregunta: ¿Cuál es el patrón a seguir para hacer algo que merezca la pena? Respuesta: trabajar de forma constante. Y con constante queremos decir constante, no trabajar duro pero de forma intermitente o sin criterio, que es lo que hace la mayoría.

¿Por qué tanto miedo al trabajo constante? Porque, a pesar de todo, cuando trabajamos así, también fracasamos muchas veces. O surgen dificultades. O problemas.

La mejor decisión que puedes tomar cuando las cosas no van bien, no es relajarte y echarte una siestecita. O ponerte a hacer actividades mecánicas para evadirte. O ponerte a revisar el correo o entrar en Facebook para ver qué pasa. Crees estar eliminando la ansiedad, pero lo que estás haciendo es acostumbrar a tu cerebro a usar vías de escape. Así, cada vez que te sientas ansioso o frustrado buscarás de forma cada vez más automática esas actividades que no aportan valor.

Debemos empezar a interiorizar la idea de que hacer algo valioso no es fácil. Y aunque no sea tan difícil cualitativamente, sí lo es cuantitativamente: en esfuerzo. En hora invertidas. Llegar a ser un buen músico no es fácil. Tampoco sacar bien una carrera. Escribir un libro. Ser un referente en tu profesión. Ser empresario, emprendedor, montar negocios. O se te mete en la cabeza que la vida es una carrera de fondo, o siempre te quedarás a medias. A veces tardarás años en ver resultados. ¿Y qué? Ése es el proceso natural.

Woody Allen decía que el 80% del éxito residía en la capacidad de insistir. De estar ahí. De estar en tu negocio, en tu proyecto, en lo que hagas. No desaparezcas de ti.

Las consecuencias de no intentarlo suelen ser percibidas como menos negativas que las consecuencias de intentarlo. Aunque la realidad ha demostrado que suele ser justo al revés.

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